25 may 2010

EL MÁS GRANDE Y SU CUMPLEAÑOS

Hoy mi abuelo está cumpliendo 109 años.Nada más y nada menos.A esta altura de su vida, él no está bien. Se lo ve cansado, enfermo. Está desganado. En estos últimos años ha sufrido mucho. Según argumenta mi abuela se debe a su vejez, al paso del tiempo, y a que el cuerpo ya no le responde como antes.

Mi abuelo, en cambio, le tira la culpa a los médicos: que lo han tratado durante los últimos años. Según él, por ellos, su salud ha empeorado notablemente. La verdad es que cuesta verlo al abuelo así. Es que él era una de esas personas, que a pesar de su avanzada edad, estaba lúcido, jovial. Su corazón andaba de mil maravillas, y como si fuera poco, seguía enamorando día a día a mi abuela. Hoy mi abuelo está enfermo, pero interiormente todos sabemos que le queda todavía vida por delante. Y aunque parezca que no, estoy convencido que va a lograr recuperarse.

Hacer un repaso de su vida, es algo imposible. Me llevaría mucha tinta y palabras. Como todos en esta vida, tuvo de las buenas y también de las malas, aunque fueron las menos. En el barrio y de chiquito era conocido como la Máquina. Andaba con tantas mujeres… Y si, el abuelo era algo mujeriego y la verdad no podía resistirse a ninguna. Pero no todas fueron flores, la verdad es que anduvo con cada una… A la mayoría las recuerdo con cariño. Lo hicieron a mi abuelo más grande. Por ellas pudo viajar, ser reconocido, llegar a la gloria. Hubo otras mujeres que recuerdo con bronca. Lo engañaron. Le hicieron mucho mal en su momento. Yo me meto en sus historias. Por eso, no conocí a todas sus mujeres, pero por lo que me cuenta siento que hay algunas que las quiero, y a otras que prefiero olvidar. Mi abuelo. Mil y un recuerdos. Mil y una historias.

El abuelo pateaba la pelota de chico que daba miedo. Su primer picado fue en una canchita de barro a la vera del riachuelo. Su equipo, la Rosales le ganaba a Estrella Polar, de Parque Patricios. Mi abuelo la mostraba, la escondía, y jugaba… según dicen era un delantero temible. Yo me río. Sé que el abuelo, le ponía garra, pero de ahí a ser ese jugador que según él dice; supo ser….Yo lo miro y hago que le creo. Le decían Millonario, parece que en su vida hacía lo que quería.

Mi abuelo trabajó de todo, siempre supo hacerse valorar. Entre sus historias rescata los viajes.
Al lugar que mi abuelo llegaba, lo recibían en andas. Mi abuelo era muy respetado. Y no lo digo yo que soy su nieto. Lo dicen todos. Lo dice la historia. En su infancia no solo era respetado, sino también temido. Con su grupito de barrio el abuelo la descocía. Sus amigos, hoy, son todos contadores, abogados, médicos e ingenieros. Pero hace ya unos largos años, cuando mi abuelo y su grupo aparecían en escena no dejaban títere con cabeza. Hablamos de amigos tales como Muñóz, Moreno, Pedernera, Labruna, y Lousteau.

Mi abuelo tiene mil recuerdos. Con algo de vergüenza siempre repite la travesura de su juventud: Estando muy enojado por una disputa de polleras el abuelo y un amigo, que le hacía de cómplice, rompieron con una pelota naranja la ventana de su más acérrimo enemigo. Era un pibe que competía con mi abuelo siempre. Por las mujeres, por un trabajo, por el respeto dentro del curso. Mi abuelo aún me dice: “Todavía lo tengo entre ceja y ceja”. Parece que el pibe siempre quiso imitar a mi abuelo, pero nunca pudo. Era el gran segundo en todo. Según cuentan, cuando este pibe llegaba, mi abuelo ya estaba volviendo. Y aunque nunca se llevaron bien, mi abuelo todavía lo sigue viendo. Dice que cree Dios. Según mi abuelo vive en una gran mentira, ya que la Historia lo demuestra. Sólo él y mi abuelo saben la verdad. Mi abuelo me susurra al oído: “En cualquier momento se le termina. Debería volver a lo que siempre fue: segundo. Siempre iba detrás mío”. Mi abuelo se ríe. Y yo me río con él. Una historia de nunca acabar.

Mi abuelo en casa es querido por todos. Fue, y es, un gran Jefe de familia para quienes lo conocen bien de cerca. Con mi abuela siempre se portó 10 puntos. Un duque, mejor dicho todo un Príncipe. Y con nosotros, sus nietos, la verdad que es un Ángel. Muchas cosas de mi abuelo. Pero me guardé tantas otras. Es que mi abuelo tiene una historia tan rica…Por eso quería contarles algo de mi abuelo. Algo pequeño, de toda su rica historia. Es que siento que es el abuelo de todos. Podremos enojarnos con ellos, insultarlos quizás.., dejar de visitarlos. Pero el abuelo es el abuelo. Y como él no habrá ninguno. Un verdadero Campeón, el más grande!

Hoy no está pasando por su mejor momento. Hay muchos que le han hecho mucho mal, y hay muchos que le siguen haciendo mucho mal en estos años. Pero no voy a permitir que se sigan metiendo con el abuelo. Por eso me animé a hablar de él. Por lo mucho que significa para mi, y su abuelo para ustedes. En estos días vinieron a verlo amigos. Amigos que han hecho mucho por el bien de mi abuelo. Y por supuesto mi abuelo ha hecho mucho por el bien de ellos. Pasó el Beto, y pasó Pipo. Vinieron el Matador, Enrique Omar, el Burro, el Enzo, pasó Daniel y pasó Américo. El Riojano se dio una vuelta y también lo hizo Leo, Mario y Jota Jota. Pasaron tantos que no quiero seguir nombrando. Y le dieron tanto cariño a mi abuelo, y lo vi tan bien a él al verlos a ellos, que me decidí yo también a retribuirle tanto afecto.

Por eso esta humilde carta. Por eso para mi abuelo, al que ya comparto con todos ustedes un muy Feliz Cumpleaños! 109 años. Nada más y nada menos. Y como sé Abuelo que no estás en tu mejor momento, sigo confiando en verte mejor. Sé que vas a volver a caminar, vas a volver a ser el de antes, y vas a volver a compartir alegrías. Vas a volver a sonreír. Y a seguir escribiendo tu gloriosa historia de vida, para que yo también pueda seguir compartiendo más recuerdos, y llenar de Gloria, más páginas de los próximos 109 años… Salud!

J
uan Maestripieri para River mi buen amigo

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